Qué hace Quadria, y en qué se diferencia
Quadria lee un documento contable y propone el asiento bajo el PUC. El contador lo revisa, lo corrige si hace falta y lo aprueba. Eso es el producto en una frase; lo que sigue es el detalle, con las pantallas reales, y al final la parte que casi nadie publica: dónde termina.
El recorrido, en cuatro pantallas
1. Cargar el documento
Se sueltan uno o varios archivos, PDF o XML de factura electrónica.
La diferencia entre los dos formatos no es cosmética. El XML se lee directo, sin pasar por ningún modelo de IA: ya trae los campos estructurados, así que no hay nada que interpretar y no consume cupo. El PDF sí necesita lectura, y es ahí donde entra el modelo.

No van de a uno. Los documentos se procesan en paralelo, que es la forma en que llega el trabajo real: un mes entero de compras en una sola carga.

2. Lo que leyó la IA, antes de tocar la contabilidad
Antes del asiento hay un paso intermedio que es el que sostiene todo lo demás: la extracción se muestra tal cual, campo por campo, y todos los campos son editables.

Esa frase es una decisión de diseño, no una advertencia legal. El sistema parte de que puede equivocarse y deja la corrección a un clic, en lugar de esconder la lectura detrás de un resultado ya cerrado. Un modelo que lee un PDF escaneado confunde un 8 con un 3 alguna vez; lo que no puede pasar es que eso llegue al libro sin que nadie lo haya visto.
3. El asiento propuesto
Con los datos confirmados, Quadria arma el asiento con cuentas que existen en el PUC del Decreto 2650 — no con etiquetas genéricas: 513520 para el servicio, 240810 para el IVA descontable, 5115 para los impuestos que no dan derecho a descuento, 233530 para el pasivo. El medio de pago se elige, y de esa elección depende contra qué cuenta se cruza el neto.

Nada de esto entra al libro hasta que alguien pulsa Guardar esta factura. El asiento aprobado es el que recibe consecutivo; el propuesto no existe para la contabilidad.
Lo que hay alrededor de ese recorrido
La causación de compras es la puerta de entrada, pero el producto no termina ahí: ventas, cuentas por cobrar y por pagar, nómina, bancos con conciliación, impuestos e informes. Los reportes se generan en el servidor y salen en PDF —balance general, estado de resultados, flujo de efectivo, balance de prueba, libro diario, auxiliares, certificados de retención, ICA— junto con los formularios 300, 350, 260 y el 2593 del régimen simple, armados con los saldos que ya están en el libro.
En qué se diferencia
No es un facturador electrónico
Es la confusión más frecuente, y conviene despejarla de entrada. Si hoy emites con Siigo, Alegra o World Office, Quadria no viene a reemplazar eso. Emitir factura electrónica ante la DIAN es otra categoría de producto, con habilitación propia, y es una decisión explícita no entrar en ella.
Quadria trabaja del otro lado: toma la factura que ya existe —la que emitió tu proveedor, la que emitiste tú— y la convierte en contabilidad.
El asiento es la pantalla principal, no el residuo
En un programa contable tradicional la causación sigue siendo digitación: el documento está en una pestaña y el asiento se escribe a mano en otra. La automatización, cuando existe, es una plantilla que alguien configuró antes.
Aquí el asiento propuesto es la pantalla que se ve, y la mecánica es la contraria: el documento entra y sale un borrador contable con partida doble verificada, que el contador ajusta si no está de acuerdo.
Propone, no decide
La corriente actual del software con IA es el agente que hace el trabajo y entrega el resultado. La regla de Quadria es la opuesta, y no es una preferencia de redacción: ningún asiento se registra sin aprobación humana, y eso está escrito en el sistema, no solo en la página de inicio.
El motivo es simple. Ante la DIAN responde el contador, con su nombre y su tarjeta profesional. Un software que registra solo le traslada el riesgo sin darle el control, y ningún ahorro de tiempo compensa eso.
Una empresa no es una licencia
El contador colombiano no lleva una empresa: lleva doce. Quadria está construido sobre esa premisa —cada empresa es un espacio propio, identificado por su NIT, y se entra a ella porque hay una membresía— así que cambiar de cliente es cambiar de empresa activa, no abrir otra instalación ni pagar otra licencia.
Modo Audit, para el dueño que no es contador
La misma información tiene dos lectores con necesidades distintas. El modo Audit presenta las finanzas de la empresa sin el vocabulario contable, para el empresario que quiere entender su negocio sin leer un balance de prueba. No reemplaza al contador ni pretende hacerlo: es visibilidad, y la contabilidad sigue donde siempre.
Se prueba sin hablar con un vendedor
Hay plan gratis —con cupo mensual de documentos con IA y una empresa—, registro abierto y precios públicos. No hay demo obligatoria ni formulario para conocer el precio.
Quién ve tus documentos está por escrito
Los documentos que se procesan pasan por proveedores externos, y eso no se esconde en una línea vaga: la política de tratamiento los nombra uno por uno, con qué recibe cada uno y en qué país está. Un contador que va a subir las facturas de sus clientes tiene derecho a saberlo antes de subir la primera, no después.
Dónde termina Quadria
Esta parte importa tanto como la anterior, y preferimos que la sepas antes de crear la cuenta:
- No envía nada a la DIAN. Arma el formulario con tus saldos; presentarlo sigue siendo tuyo.
- No emite factura electrónica. La lee.
- No reemplaza tu firma ni tu criterio. Ninguna función del producto constituye asesoría tributaria.
- El inventario es periódico y asistido, no un kardex permanente.
Todo eso está escrito dentro de la aplicación, en las mismas pantallas donde podría tentar decir lo contrario. Un producto que se sabe los límites es más fácil de defender ante un cliente que uno que promete de más y los descubre en la primera revisión.